#14 edición

La historia de Ideas en Femenino es una historia que sirve como ejemplo del poder que tiene algo tan sencillo como el creer en nosotros mismos, el descubrir en algún momento de nuestra vida, como sea, que la fuerza está dentro de nosotros, y no fuera. De eso son ejemplo las 41 mujeres que nos han acompañado hasta la fecha en #ief.

Cuando empiezas a creer en ti mism@, en mi caso, cuando he empezado a creer en mí misma, me he dado cuenta de que es algo que no he hecho sola, es un trabajo de equipo. Y las primeras personas que se me vienen a la cabeza son mis seres queridos. Pero también hay gente que pasa inadvertida en nuestra vida, alguien con quien coincides en un momento, en una tarde como hoy, y dice alguna frase que tú interpretas porque estás en ese momento de tu vida en el que la necesitas, y algo hace “clic”. Pero también hay gente que pasa por tu vida y no hace “clic”, sino que hace “cloc” y algo se rompe. Pero eso te hace mucho más fuerte y te ayuda a creer en ti misma.

De eso va Ideas en Femenino, de contar las experiencias personales y profesionales que sirven de motivación e inspiración para otras personas.

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Con estas palabras, Charo dio comienzo a la 14ª edición de Ideas en Femenino, esa que tanto esperábamos, esa que tanto habíamos imaginado durante los últimos meses. Y por fin se hizo realidad.

Entre el público, muchas caras conocidas, fieles seguidoras de Ideas en Femenino, incluso algunas de nuestras heroínas. Pero también savia nueva, gente que nos acompañaba por primera vez y que sólo tuvieron piropos para lo que vivieron en el hotel Vincci Selección Posada del Patio esa tarde.

MARTINA PINEDA

La primera de las ponentes fue Martina Pineda, malagueña, mamá de dos niños y socia directora de Lamar de Eventos, empresa de organización de eventos empresariales e institucionales.

Martina es licenciada en Traducción e Interpretación, y nada más acabar la carrera empezó a ejercer su profesión en una empresa noruega, el equivalente de Telefonica en España. Allí era la traductora en las reuniones de los cargos ejecutivos de la empresa. El estar tan en contacto con la organización y los puestos de toma de decisiones, se despertó en ella un interés por la empresa que desembocó en que con 23 años decidió abrir su propia agencia de traducción en Marbella. Aquella la recuerda como una de las peores etapas de su vida. “En ese momento supe lo que era la ansiedad, esa sensación tan horrible de que te falta el aire”. Ahí se dio cuenta de la dificultad que tiene emprender y cumplir con todos las obligaciones de una empresaria, sobre todo siendo tan joven. “Pero siempre he sido una mujer de luchar, de no tirar la toalla nunca”. Por eso le costaba tomar la decisión de cerrar la empresa, aunque cuando le ofrecieron un puesto como administrativa comercial en el recién inaugurado proyecto del Palacio de Ferias y Congresos de Málaga, no se lo pensó. Fue promocionando hasta llegar a ser directora comercial de eventos.

Tenía un puestazo, un despacho precioso, un reconocimiento, un trabajo por el que mucha gente mataría… pero no era feliz”.

A esta conclusión llegó cuando nació su primer hijo, porque intentaba llegar a todo, pero no era capaz. Y esa sensación de no abarcarlo todo se apoderó de ella. Y lo peor: llegó la culpa. “Así que, en 2008, cuando la crisis azotaba con más fuerza, decidí dejar el puesto”. Pero Martina no se permite fracasar, y aunque dejó su trabajo, decidió abrir, junto a su socia, su propia empresa de eventos, que a día de hoy continúa dirigiendo.

Martina es consciente de que la gente no entendía que no fuese feliz en esas circunstancias que mucho anhelaba. A pesar de esto, su familia siempre la ha apoyado y ha creído en ella y sus posibilidades. “Me repetían una y otra vez que iba a ser capaz de hacer todo aquello que me propusiera en la vida. Por una parte, esto me ayudó a creer en misma, pero también a veces se convirtió en una losa para mí”.

Martina Pineda - Ideas en Femenino
“De pequeña, siempre le decía a mi madre que deberíamos tener dos vidas: una para hacer todo lo que se debe hacer, y otra para todo lo que se quiere hacer”.

Quizás, el tener tan claro esto desde niña, hizo que Martina tuviese siempre muy clara la línea que separa el trabajo y la vida personal.

En 2011, tras la muerte de su padre, Martina toma consciencia y se reconoce a sí misma que no es feliz. Pero no tenía una explicación ni las herramientas para buscar esa felicidad, así que se pone en manos de una coach, Belén Vilches, una persona que le ha cambiado la vida. “Gracias a ella, dejé la continua competición que tenía conmigo misma y con los demás y empecé a disfrutar del momento. Ella me enseñó algo fundamental en mi vida ahora: no tanto hacer y más ser”.

Martina nos demostró que es una mujer luchadora y valiente, que ha arriesgado y tomado decisiones difíciles en su vida, siempre en busca de su felicidad y la de los suyos. “La vida es un juego, no hay nada que perder”. Gracias, Martina.

VERÓNICA SALGADO

Verónica Salgado fue la segunda ponente de la tarde, una vallisoletana que dirige la bodega Ascensión Repiso Bocos, empresa familiar situada en Pesquera de Duero (Valladolid). En este pueblo, el pueblo de su madre, es donde Verónica pasaba los veranos, y donde ha vivido los mejores momentos de su infancia. Pero su vida estaba en Valladolid, donde su madre ejercía de costurera y su padre de chapista.

Lejos de todo pronóstico, cuando Verónica acabó la etapa escolar, decidió que quería ser militar. Así que empezó las oposiciones en  la Escuela de Oficiales del Ejército, pero a los dos años se dio cuenta de aquello no era lo suyo y optó por estudiar Tecnología Agrícola en la universidad de Valladolid. Durante este tiempo, sus padres reformaron una nave que tenían en la parte trasera de su casa en Pesquera, y comenzaron a explotarla para consumo personal y pequeños pedidos para amigos. Era una inversión a largo plazo.

Verónica Salgado - Ideas en Femenino

Lo que no sabían es que esa inversión se convertiría, con el tiempo, en un gran proyecto familiar. Al padre de Verónica le detectaron una enfermedad que no le permitía seguir ejerciendo su trabajo como chapista, así que decidieron irse a vivir a Pesquera. La que peor llevó aquella decisión fue la madre de Verónica, Ascensión (que viajó con ella a Málaga para asistir a Ideas en Femenino), ya que suponía que tenía que dejar a un lado su trabajo como modista. Pero no tardó mucho en ver que aquel revés que le había dado la vida, se convertiría en una gran oportunidad. Así, crearon la bodega familiar.

Mientras tanto, Verónica quería seguir formándose, y tras acabar el proyecto fin de carrera en Bélgica, con la beca Erasmus, se trasladó a Tarragona para estudiar Enología, tal y como sus padres le habían recomendado. Al acabar los estudios en Tarragona, se uunió al equipo de Matarromera, una importante bodega de Valladolid. Con ello quería dejar bien claro a sus padres que no trabajaría en la empresa familiar. Algo de lo que, unos años después, se arrepentiría.

Allí pasó cinco años, durante los cuales hizo de todo: vinos sin alcohol, análisis de vinos, enoturismo, viajes con los comerciales... Pero llegó un punto en que se agobió y, siguiendo los consejos de sus padres, dejó el trabajo. “Hagas lo que hagas, te vamos a apoyar”, le decían. Y Verónica reconocía que con su apoyo, todo ha sido más fácil siempre.

En 2009, además de cambiar su trabajo en Matarromera por el de Pago de Capellanes, en el laboratorio, en este año Verónica se casó y en 2010 tuvo a su hijo Elías. Durante los cuatro años siguientes pudo ir compaginando el trabajo en Capellanes con la empresa familiar, donde ya sí quería trabajar. Aunque no fue hasta 2014 cuando decidió dejar definitivamente Capellanes y tomar las riendas del negocio familiar.

“A finales de 2014 la bodega iba muy bien, y mis padres me pidieron que trabajase para nuestra bodega en exclusiva. Fue la mejor decisión que he tomado porque ahora trabajo codo con codo con ellos y me siento muy valorada. Han confiado tanto en mí…”.

Ahora, las decisiones técnicas de la bodega las toma Verónica, y es una responsabilidad que le ha dado muchas alegrías, porque han conseguido grandes avances en estos años. Aunque son conscientes de que les queda mucho por hacer y crecer.

Hace algo más de un año Verónica decidió separarse de su marido, “porque ya no éramos un equipo”, algo que cuenta con naturalidad y con la tranquilidad de haber tomado la decisión correcta. Ahora vive para su hijo, sus padres y su bodega. Y es feliz, completamente feliz.

SETAREH MOHREGI

Setareh Mohregi fue la última de las ponentes de la 14ª edición de Ideas en Femenino, una mujer de origen persa, nacida en Alemania, que junto a sus padres y su hermana ha recorrido medio mundo y que actualmente es directora de la oficina de Puerto Banús del grupo inmobiliario Gilmar Consulting.

Setareh nació en Hamburgo, pero siendo muy pequeña se mudó a Marbella junto a su familia, donde vivió su infancia. La fuerte crisis que corría durante el año 92 en nuestro país obligó a su padre, arquitecto, a aceptar un proyecto en Alemania, y toda la familia volvió a vivir a la ciudad natal de Setareh. Allí, tanto ella como su hermana (con la que se lleva poco más de un año), empezaron el instituto, aunque se vieron obligadas a acabar esta etapa en Estados Unidos y empezar allí la universidad (estudió Dirección y Administración de Empresas). Una vez más, el trabajo de su padre les obligó a vivir en diferentes ciudades de EE.UU. Una etapa que recuerda con mucho cariño.

Setareh Mohregi - Ideas en Fememino

Cuando acabaron los proyectos que tenía en Estados Unidos, su padre habló con las tres mujeres de la casa para decidir el próximo destino de la familia, y tanto Setareh como su hermana y su madre tuvieron claro que querían volver a Marbella.

Setareh fue educada para ser una mujer independiente y valerse por sí misma, así que al llegar a Marbella completó su formación con un master en marketing y ventas y comenzó a buscar trabajo. “Mi hermana y yo empapelamos Marbella entera con nuestros curriculums”, nos contaba, riéndose.

Trabajó en varias empresas de diferentes sectores, hasta que llegó a Gilmar, donde empezó como vendedora hasta que le ofrecieron dirigir la oficina de Estepona, de reciente apertura entonces. No sabía si podría hacerlo, pero lo que sí sabía era que no iba a decir que no a aquella oportunidad. Era el año 2008, plena crisis, y se preguntaba cómo iba a conseguir vender un piso, pero lo hizo. Y debió hacerlo tan bien que al tiempo, cuando la oficina de Estepona ya andaba sola, le propusieron ser la directora de la oficina de Puerto Banús. Con tanto miedo como ilusión, dijo que sí.

Y allí en Marbella, en un trabajo que la apasionaba, conoció al amor de su vida. Hasta entonces no creía en los cuentos de hadas ni en los flechazos, pero en aquella cena se dio cuenta de que estaba equivocada. Pablo le robó el corazón, y después de muchas idas y venidas, fruto seguramente de la juventud, decidieron casarse y formar una familia.

Pero hace dos años, cuando volvían de una cena, él delante con su moto y ella detrás en su coche, Pablo falleció. “Me lo quitaron. Pero no le tocaba tan pronto, tenía solo 50 años”, nos contaba, emocionada, pero serena.

Gracias a su trabajo, al que se incorporó apenas cinco días después del accidente, logró salir de casa y afrontar su nueva vida sin él. Fue su terapia.

“Te das cuenta de que haces planes y planes y vamos dejando lo verdaderamente importante para mañana. Con todo lo que me ha pasado he aprendido que no somos inmortales, hay que vivir la vida y disfrutar de cada día”.  

El testimonio de Setareh nos emocionó, y nos enseñó, una vez más, no sabemos lo fuerte que somos hasta que ser fuertes es la única opción.

Ponentes #ief14

Podéis ver todas las fotos de la 14ª edición de Ideas en Femenino en aquí.