#11 edición

Sonia tiene pasión por las personas

Alex Durán, nuestro nuevo compañero de Ideas en Femenino, fue el encargado de presentar a la primera ponente de la undécima edición de Ideas en Femenino, Sonia Rodríguez Muriel, a la que definió con una frase, el nombre de su blog: “pasión por los Recursos Humanos, pasión por las personas”.

Efectivamente, Sonia es una amante de las personas. Con 16 años decidió que quería estudiar Pedagogía, algo que a su familia no le hacía demasiada ilusión porque no creían que tuviera las mismas posibilidades de éxito profesional como otras carreras universitarias. Pero ella estaba convencida de que eso era lo que iba a hacerle feliz. Su perseverancia y testarudez, nos contaba, le llevaron a estudiar Pedagogía y a disfrutar mucho durante los años de Universidad. Las razones de esta decisión, además de que estaba segura de que sería algo que le llenaría, fueron dos, principalmente. La primera es que Sonia estaba, y sigue convencida, de que la educación mueve el mundo, y la segunda, su espíritu de servicio hacia los demás.

Sonia nos contaba que cuando era adolescente sentía que a diferencia de muchas de sus compañeras de clase, no tenía un talento innato. Pero a base de oír a su familia, en especial a su madre, decirle con toda convicción desde pequeña que ella era especial, Sonia empezó a pensar que podía ser cierto. Ahora sabe que todos tenemos algo único que podemos convertir en talento y que nos puede hacer brillar. Sus triunfos profesionales y personales se los debe en gran parte a la confianza incondicional de su familia en ella y al enorme optimismo que su madre le ha inculcado.

Otro de los temas en los que Sonia hizo hincapié durante su ponencia, es que la vida no es perfecta, tiene muchas luces y sombras. En demasiadas ocasiones los regalos más importantes que nos entrega la vida para ayudarnos a crecer y ser mejores personas vienen envueltos con espinas, no con un papel de regalo bonito.

Ella no tiene miedo de compartirlo abiertamente, incluso le gusta ayudar a que se rompa con la falsa imagen de que nuestras vidas deben ser siempre maravillosas. Como muestra de ello nos habló sobre la reciente depresión que ha superado, de la que ha salido fortalecida y le ha ayudado a reflexionar sobre su vida y romper con lo que le hacía daño. Fue una depresión que surgió a raíz de la ansiedad que le producía su entorno laboral.

A pesar de ser un tema delicado, Sonia nos habló con total franqueza de esta etapa de su vida. “Había veces en las que me pasaba el día vomitando e incluso tuve que acudir al hospital en alguna ocasión, sufrí un ataque de lumbalgia, incluso llegué a perder la voz durante una semana… Estuve más de un año con problemas de salud que no tenían una causa física, sino que se debían a que estaba somatizando el entorno tóxico de trabajo en el que me encontraba. En una de las peores fases de mi depresión recuerdo mirarme al espejo y no reconocer a la mujer que veía, es absolutamente indescriptible esa sensación”, nos contaba. Pero la gran lección de Sonia es que gracias a ser capaz de reconocer el problema, pedir ayuda y poner mucho esfuerzo, pudo dejar atrás esa época tan complicada. Su psiquiatra le hizo entender que era ella misma quien tenía que luchar y ser capaz de cambiar esa situación y que tenía la fuerza de sobra para conseguirlo. Su entorno familiar fue el apoyo sobre el que levantarse y continuar avanzando.

Tras su recuperación, Sonia empezó a trabajar como directora de RR.HH en una empresa de la industria del plástico en Alcalá la Real (Jaén). Eso ha supuesto que tenga que estar separada de su marido y sus dos hijos de lunes a jueves, porque ellos se han quedado viviendo en Sevilla. Pero Sonia ahora es feliz, porque hace lo que le gusta, en un ambiente de trabajo agradable, y sobre todo, porque ella ha tomado las riendas de su vida.

Nos alegramos muchísimo de haber disfrutado de la compañía y de la gran historia de superación de Sonia, porque es un ejemplo de valentía y lucha para todos.

Todos tenemos talento, pero hay que trabajarlo todos los días.
— Sonial Muriel

Paloma es una voluntaria con muchas ganas

Paloma fue ponente de #ief11 como representante de la Asociación Española contra el Cáncer. Este año queremos que personas que colaboran con la AECC y que hayan sufrido la enfermedad, vengan a contarnos su experiencia y a acercarnos un poco más una realidad de la que a veces nos olvidamos.

Paloma es la séptima de ocho hermanos, y nos contaba que una de las cosas que aprendió desde muy pequeña es a priorizar, a dar a cada cosa su importancia y a hacer prevalecer lo que realmente merece la pena. Esta lección le ayudaría años después en su enfermedad.

A Paloma le diagnosticaron un cáncer de mama cuando tenía 40 años y, al contrario de lo que podríamos pensar, ella da gracias por haber sufrido esta enfermedad y, por supuesto, también por haberla superado. Paloma, desde las primeras palabras de su ponencia, reconoció que el cáncer le cambió la vida, pero el matiz que ella añade es que “el cambio físicamente es a peor, pero personalmente a mejor”. El cáncer le ayudó a ver cosas ante las que antes, dice, estaba ciega. A partir de su enfermedad empezó a bucear en las personas, en su familia sobre todo. El cáncer marcó un antes y un después, porque fue el punto de partida para empezar a recrearse en la vida, en su vida, a vivir cada minuto.

Ahora Paloma es voluntaria de la Asociación Española contra el Cáncer, aunque para ella ésa es su profesión, la de ser voluntaria. “Trabajo de forma no remunerada”, nos decía sonriendo. Y eso le engrandece. Dedica su tiempo y parte de su vida a ayudar a los demás y lo hace encantada, reconociendo que para ella es lo más grande, poder trabajar ayudando a otras personas. “Para ser voluntario no hay que tener tiempo, hay que tener ganas”, nos decía. Y cuánta razón tiene.

Su proyecto más inmediato es el I Congreso Andaluz de Pacientes con Cáncer, una idea que nos parece brillante y que esperamos que tenga todo el éxito del mundo. Todo el programa lo podéis ver en esta web www.congresoandaluzaecc.es

El testimonio de Paloma conmovió a todos los asistentes, pero a la vez nos dejó una sensación de paz por el mensaje tan positivo y tan motivador que nos transmitió. Coraje, humor y amor, son las tres claves que le hicieron superar su enfermedad, y las que cree imprescindibles para vivir una vida plena. En unos minutos Paloma nos enseñó tanto sobre la vida, que le estaremos agradecidos siempre.

Para ser voluntario no hay que tener tiempo, hay que tener ganas.
— Paloma Gómez

Remedios, constancia en estado puro

La ponencia de Remedios Miralles en #ief11 empezó con agradecimientos y palabras de admiración hacia grandes personas que han marcado su vida, “las luces de mi vida”, en palabras de Remedios. Y a las que citaremos al final de este post. Pero con esto queremos remarcar la grandeza de Remedios, comenzando su ponencia elogiando a su familia y dándoles las gracias por hacerla mejor persona.

Remedios estudió Derecho y fue una niña perseverante y muy constante, lo que posiblemente le llevara a ser una alumna excelente durante la carrera. Estudiaba muchas horas al día y era muy responsable, por eso su padre, al acabar la licenciatura, le aconsejó hacer una oposición, “porque eso para mí iba a ser un paseo”, contaba Remedios. Ella le hizo caso, y a pesar de ser brillante en los estudios, se presentó tres veces y tres veces suspendió la oposición, y fue esa tercera vez en la que se concienció de que la oposición no era lo suyo, “era un sueño prestado, el de mi padre”, reconocía.

Fue entonces cuando tomó la primera gran decisión de su vida: se dedicaría a las personas, a los recursos humanos, porque hubo una parte del temario de la oposición que englobaba este campo y le gustó mucho. Ese cambio de rumbo, como todos los cambios, generó escepticismo y rechazo, además de incomprensión por parte de su familia y amigos. Fue la primera vez que hubo de lidiar con la soledad "del que decide" y con la nostalgia del que se “despide” de un proyecto que no pudo concluir. Pero Remedios, con su carácter entusiasta y su profesionalidad, salió victoriosa. Durante cinco años estuvo liderando un equipo “muy masculino” en una multinacional dedicada al sector del comercio radicada en Granada. De ahí pasó a trabajar en La Cala Resort (complejo hotelero que se encuentra en Marbella) y  actualmente trabaja en Grupo Peñarroya, liderando un gran equipo en número de personas y en calidad de las mismas.

La experiencia en el Grupo Peñarroya empezó siendo muy dura, porque comenzó embarazada de seis meses de su primer hijo, con la apertura del hotel a los tres meses (coincidiendo con el parto de su primer hijo). Fueron tres meses en los que tuvo que contratar a más de 300 personas para la inauguración y resolver situaciones muy complicadas de las que, a día de hoy, aún se sorprende de la valentía y arrojo y a lo mejor de un punto de locura que tuvo al acometer aquel proyecto. Coger ese enorme toro por los cuernos fue su reto profesional más grande. Pero Remedios sabía que podía con eso y con más. “Si algo me caracteriza es que persisto en las cosas que creo”, nos contaba. Y es así como se consigue todo lo que uno quiere en la vida, con constancia y mucho trabajo.

Pero antes de contar toda esta historia, su larga y fructífera vida profesional, Remedios habló de su vida personal y de las personas que la han ayudado a ser mejor persona y, en definitiva, a ser quien es hoy.

La primera de esas estrellas en su vida, es su abuela Carlota, una mujer bajita, muy pequeña, pero de un corazón inmenso. Ella fue quien enseñó a Remedios el valor de la generosidad y la gratitud. “Nunca te quejes de lo que te dan tus padres, porque seguro que te han dado todo lo que tenían”, le decía desde que era muy pequeña.

La segunda persona que ha marcado la vida de Remedios, según nos contaba, ha sido su hermano Paco, al que ella define como un ser de luz. “Paco entra en una habitación y la ilumina. Él es todo lo que me gustaría ser a mí”. Remedios también le dedicó palabras preciosas a su hermano y le agradeció en la biblioteca del Vincci, haberle enseñado a poner sentido del humor a la vida.

Por último, y no por ello menos importante, Remedios habló de sus hijos y su marido, de quienes dijo, le han enseñado a ser mejor persona: “cuando estoy con ellos, cerca de ellos, soy mejor persona, o al menos eso creo, y eso me lleva a ser mejor en mi profesión”, nos confesaba. Además, alabó y admiró en la figura de su marido una de las cualidades que dice Remedios hacen “grande “ a una persona: la humildad. “Hay que poner un toque de humildad en todo lo que hagas o con quien lo hagas”.

Si tenemos que resumir la ponencia de Remedios la resumiríamos en esta frase que ella misma pronunció: “La vida no consiste en tener una vida acomodada, sino en tener un corazón enamorado”. Cuantísima razón tienes, Remedios. Muchas gracias por acompañarnos y enseñarnos que todo lo que nos da la felicidad, está en nosotros mismos.

Cuando estoy con mi familia, cerca de ellos, soy mejor persona, y eso me lleva a ser mejor en mi profesión.
— Remedios Miralles

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