#10 edición

Cristina es todo emoción

La ponencia de Cristina Guerrero en la décima edición de Ideas en Femenino estuvo precedida por las palabras de varios amigos y personas cercanas a Cristina, como Alejandra Pérez, Alejandro Durán o Estefanía Martín Palop. Todos le dedicaron palabras de cariño, pero en especial, palabras de admiración. Todos coincidieron en agradecerle el tiempo que había dedicado en ayudarles y en aconsejarles en sus trabajos y en sus vidas personales.

Luego fue ella misma, la que nos contó su historia, una historia que empezó en Tánger, ciudad en la que Cristina vivió muchos años. Para ella, nos contaba, fue “una escuela de vida”, ya que en Tánger se relacionaba con niños de muchas y muy diferentes culturas, y eso le hizo desarrollar dos valores que han sido, junto al respeto, los pilares de su vida: la empatía y la tolerancia.

Además, Cristina era hija de padre exiliado y eso supuso una presión adicional para estudiar y ser alguien “de provecho” en la vida. Todo esto, su vida en Tánger y sus circunstancias familiares marcaron desde muy pequeña su forma de ser.

Cristina nos contaba, además de que es una amante del chocolate con churros, que siempre ha tenido vocación de servir y de ayudar a las personas. Por eso mucha gente no entiende por qué decidió ser funcionaria, si lo que le gusta es ayudar, innovar e iniciar nuevos proyectos.

Cristina empezó trabajando en el INEM, y luego en la Escuela de Hostelería de Málaga, en la que estuvo 16 años. Allí, dice, aprendió mucho de la gente que estaba formándose en la escuela, porque eran una gran familia. Los alumnos la querían mucho y la razón principal nos la reveló ella: “el respeto y el cariño se logra acercándote a la gente, sobre todo a la gente joven”.

En la Escuela de Hostelería ella era muy feliz y era un proyecto que la entusiasmaba, pero un día la llamaron y le dijeron que tenía que dejar la escuela y trasladarse al Observatorio de Recursos Humanos en el sector turístico de Andalucía. Para Cristina fue muy duro dejar la escuela y volver a empezar de nuevo. Y para colmo, a los 15 días de entrar en su nuevo trabajo, se notó un bulto en el pecho. Cristina entonces se derrumbó porque hacía 9 meses que su marido había fallecido tras luchar cinco años contra el cáncer. "Hay momentos en los que la felicidad y la ilusión de las personas desaparece", decía Cristina, y ése fue un momento de esos para ella.

Pero Cristina es muy fuerte y cuenta con el apoyo de muchísima gente a la que ella antes ya le había brindado su ayuda. Ahora Cristina está tratando de recuperar la ilusión, porque los últimos años han sido muy difíciles.

Desde Ideas en Femenino le agradecemos muchísimo que viniera a contar su historia a #IEF10, que viniera a emocionarse y hacernos emocionar, pero, sobre todo, le agradecemos que nos haya dado una lección de vida tan inmensa.

El respeto y el cariño se logra acercándote a la gente, sobre todo a la gente joven.
— Cristina Guerrero

Fátima nos presentó WomanModa 2.0

Fátima Fares fue la Idea Joven de #IEF10 y, aunque la conocíamos ya por su trabajo como Directora Web de La Opinión de Málaga, Fátima vino a presentarnos su nuevo proyecto: WomanModa 2.0.

La idea de WomanModa 2.0 empezó hace más de 9 meses, nos contaba Fátima, con unos inicios de miedo e incertidumbre. “No soy capaz, no puedo. Eso es lo primero que piensas”, decía. Sin embargo, aunque al principio no sabes cómo desarrollar la idea, ni cómo sacarla adelante, al final lo haces. La pasión por lo que emprendes y la ilusión de hacerlo realidad es lo que te lleva a conseguirlo.

Y efectivamente WomanModa 2.0 es ya una realidad. Se trata de una tienda online en la que la moda y la tecnología son la base del proyecto, ya que se venden accesorios y tecnología con estilo. Es decir, son accesorios tecnológicos que siguen las últimas tendencias y que se convierten en un complemento de moda más, como un bolso o unos zapatos.

Actualmente WomanModa 2.0 tiene ya más de 500 clientas y su ventaja competitiva frente a otros proyectos que puedan ser similares es el trato personal a través de Whatsapp, porque la venta se hace a través de esta aplicación de mensajería instantánea que casi todos utilizamos hoy en día.

Lo más loable de esta iniciativa de Fátima es que es ella misma la que llega a casa todas las noches, después de su jornada laboral en La Opinión de Málaga, y se pone a preparar pedidos y a envolver regalos.

Como muy acertadamente dijo Fátima, y desde Ideas en Femenino lo suscribimos totalmente, “cuando haces una cosa no por dinero, sino por pasión, tiene éxito”. Y así es. A ti, Fátima, te deseamos todo el del mundo porque mereces llegar a lo más alto.

Cuando haces una cosa no por dinero, sino por pasión, tiene éxito.
— Fátima Fares

Arancha es valiente y decidida

Arancha Merino es una mujer de los pies a la cabeza y si hay un adjetivo que la defina es “valiente”. Arancha representa el coraje de las personas que deciden ser felices por encima de todo y rompen con toda una vida sin saber cuáles pueden ser las consecuencias.

Arancha es economista de profesión porque su padre se empeñó que lo fuera. A él le entusiasmaba y le inculcó desde pequeña que una mujer para tener éxito debía tener dinero y poder. A Arancha no le gustaba su carrera y sin embargo durante más de veinte años se dedicó a ello y tuvo muchísimo éxito. Era ambiciosa, trabajaba mucho y en grandes empresas. Tuvo puestos de trabajo que cualquier persona envidiaba, dos secretarias, un chófer, viajaba en primera clase… pero ella no era feliz.

Lo que a Arancha le comía por dentro era que no podía reconocerle a nadie su infelicidad, porque, ¿cómo no iba a ser feliz si era una persona envidiada por todo el mundo? ¿En qué cabeza podía caber eso? “Mi vida era hacia fuera, buscaba constantemente el reconocimiento de los demás”, nos contaba.

Tanto fue así y tantos esfuerzos dedicó a una vida con la que no era feliz, que con 34 años le diagnosticaron un cáncer. “Mi cáncer fue un regalo porque me cambió la vida. Me di cuenta de que nunca había hecho nada para mí misma, solo para que mi padre estuviese orgulloso y tener el reconocimiento de los que entonces creía que eran mis amigos”, nos contaba.

Ese cáncer, que superó con el tiempo, fue el que le hizo despertar de su letargo y emprender un nuevo camino. Arancha se armó de valor y rompió con todo lo que significaba su anterior vida, empezando por su trabajo en puestos directivos en grandes empresas hasta llegar a sus amigos y su entonces marido. Todo. Arancha volvió a empezar de nuevo porque, como nos contaba, “lo peor ante una situación como la mía es quedarse quieto, hay que tomar decisiones, y si luego hace falta, dar marcha atrás, pero hay que decidir”.

Arancha nos dio una gran lección de vida y nos demostró con su propia experiencia que no estamos obligados, bajo ninguna circunstancia, a vivir una vida en la que no somos felices. No importa lo que los demás piensen, sino lo que sentimos. Y sólo nosotros mismos podemos decidir cambiar las cosas. Está en nuestras manos. Sólo hace falta coraje.

Gracias Arancha por todo lo que nos enseñaste en unas pocas horas que pasamos contigo. Esperamos verte muy pronto de nuevo.

Haz lo tuyo y no mires lo que hacen otros. Ahí radica el secreto del cambio.
— Arancha Merino

Nuestra #10 Edición en primera fila - ¡Dale al play!