#03 edición

Laura Chica, una inconformista apasionada

 A Laura Chica ya la conocíamos en persona, y sabíamos de su energía y del entusiasmo que pone en todo lo que hace. Pero en Ideas en Femenino descubrimos a una Laura para la que el inconformismo, la pasión y la gratitud son los pilares básicos de su vida y su trabajo.

Laura no vino a hablarnos de su libro, pero inevitablemente salió a la luz, porque ese libro es para ella hoy un sueño cumplido. Nos reveló que tomó la decisión de escribir ¿Quién eres tú? cuando nació su hija, el motor de su vida. Para Laura la maternidad es el esfuerzo de ser la mejor versión de una misma para ofrecer la mejor educación posible a los hijos.

Laura Chica en Ideas en Femenino

Nos habló también de la necesidad de una estabilidad en nuestras vidas, pero al mismo tiempo, de la importancia de romper ese equilibrio en ciertos momentos para hacer lo que verdaderamente queremos. Para ello se requiere autoconocimiento y valentía.

Laura nos explicó que uno de los problemas a los que nos enfrentamos en la actualidad es a la falta de sueños; no sabemos dónde queremos estar mañana. Los sueños, dice, “son motivaciones, son los que crean la pasión para hacer las cosas”.

Otro de los problemas que tenemos es la falta de coherencia en nuestras vidas. ¿Hacemos lo que sentimos? Laura dice que hay que ser honestos con nosotros mismos y luchar por tener la vida que realmente queremos vivir.

Según nos contó Laura, somos el resultado de las 5 personas con las que más nos relacionamos en nuestra vida. Por tanto, dice, debemos rodearnos, como ella ha hecho, de personas extraordinarias, de personas que nos contagien positividad. Para eso hemos creado Ideas en Femenino, para contagiarnos de personas tan maravillosas como Laura. Gracias por formar parte ya de este sueño.

Tenemos es la falta de coherencia en nuestras vidas. ¿Hacemos lo que sentimos?
— Laura Chica

Victoria Artillo es fuerza, constancia e ilusión                  

Victoria fue la joven promesa de la tercera edición de Ideas en Femenino, pero lleva a sus espaldas mucha experiencia, mucho trabajo y mucha pasión por lo que hace.

Desde muy pequeña ha sido rebelde e inconformista. En el conservatorio suspendía, y nunca tuvo un papel protagonista en las actuaciones, siempre estaba en la última fila. En las compañías en las que ha trabajado nunca le han dejado hacer todo lo que quería, por eso tenía muy claro que tenía que trabajar para ella misma. Desde que abrió su academia y creó su propia compañía hace todo lo que no ha podido hacer antes.

Victoria estudió la carrera de danza en el conservatorio de Málaga y al acabar se fue a Madrid para continuar con su formación. Viajó a Francia, Marruecos, Arabia Saudí… pero se dio cuenta de que el mundo del artista es muy complicado. Actuaba en espectáculos increíbles, delante de miles de personas aplaudiéndole, pero su familia estaba lejos y se sentía sola.

Por eso tomó la decisión de volver a Málaga. Pero tuvo que empezar de cero. Fue una decisión difícil, pero su familia estaba ahí para ayudarla. Todas las jóvenes promesas que cuentan su historia en Ideas en Femenino coinciden en la importancia de la familia. Sin ellos, sin su apoyo y su ayuda, no podrían realizar su sueño.

Actualmente Victoria tiene su propia academia de danza y su propia compañía. Trabaja las 24 horas del día haciendo lo que le gusta.

A pesar de su juventud (tiene 27 años), Victoria no le tiene miedo a nada. Todo lo que tiene lo ha ganado con su trabajo, nadie le ha regalado nada. Siempre que se ha propuesto algo lo ha conseguido, por eso sabe que no tiene límites. Su esfuerzo, su constancia y su ilusión son sus armas.

Trabajo las 24 horas del día haciendo lo que me gusta.
— Victoria Artillo

Ana Santos, una luchadora incansable

Ana Santos es una bilbaína con apariencia de mujer fuerte y segura de sí misma. En su ponencia en Ideas en Femenino descubrimos que esa imagen es el resultado de una vida dura y de haber conocido lo mejor y lo peor.

Ana no ha trabajado nunca para nadie. Cuando su padre cayó enfermo tuvo que ponerse al frente de la empresa familiar, con tan sólo 30 años y en un mundo, el sector metalúrgico, en el que mandaban los hombres.

Esa experiencia, la más dura de su vida, tuvo como consecuencia una situación de endeudamiento absoluto. Fueron siete largos años en los que Ana, a pesar de haber nacido en una “familia bien” y haber disfrutado de una infancia y una juventud envidiables, vivió la peor cara de la vida. Se quedó sin dinero, sin muchos de los que ella consideraba amigos… Se estrelló, sí, ¿y qué? Su conciencia, nos contaba, estaba tranquila. Eran los demás, los que la señalaban con el dedo por haber fracasado y haberse arruinado. Eran ellos los que le hacían sentir mal.

A pesar de ese gran obstáculo que la vida le puso en el camino, Ana estuvo apoyada en todo momento por su pareja, con la que lleva ya más de 20 años, y mantuvo contacto con otras personas a través de Internet. La Red no solo le ayudó, y le sigue ayudando, a comunicarse y perder su timidez, sino que le descubrió a su socio, Luis Jaime Gómez, su mejor apoyo y amigo, que le ha permitido una vez más reinventarse.

Ana anima a que la gente emprenda, pero que lo haga con cabeza, sabiendo cuáles pueden ser las consecuencias si las cosas van mal. Ella cree que del fracaso no siempre se aprende, porque nunca estamos lo suficientemente preparados para fracasar.

Ana nos enseñó que no hay ningún problema en la vida por el que merezca la pena que tiremos la toalla. Dentro de nosotros, dijo, hay una persona que, cuando realmente la necesitas, sale. Ella lo ha experimentado, y tras escuchar su ponencia, nos dimos cuenta de que es un ejemplo a seguir.

Si quieres, puedes conseguirlo.
— Ana Santos

Nuestra #03 Edición en primera fila - ¡Dale al play!