Los Habitantes del Llano Lejano

Han sido varias semanas de intensísimo trabajo, de mucho viaje, de tensión, de nervios… a los que hay que sumar los diez meses de creación del libro. Pero gracias a las presentaciones de [in]visibles en Málaga, Marbella, Madrid y Valencia he vivido unos días que no olvidaré jamás.

Ahora es cuando realmente empiezo a ser consciente de todo lo que hemos logrado. Estos días he estado en una nube, porque hemos recibido muchísimas felicitaciones, cientos de mensajes de agradecimiento y numerosas muestras de cariño de todas las personas que nos han acompañado en las presentaciones (y de las que no han podido estar con nosotras también). He visto a personas que hacía años que no veía y que han querido acompañarme en unos días tan importantes para mí. E incluso he conocido a gente que, interesada por el libro, ha venido a ver las presentaciones y a conocernos.

Ahora, con el libro entre mis manos y la preciosa experiencia de haberlo presentado en cuatro espacios y ciudades diferentes, me planteo qué ha supuesto [in]visibles en mi vida. ¿Qué estoy aprendiendo de toda esta aventura?

Julia Crespo - libro [in]visibles

Sin duda, ha supuesto un ejercicio de introspección enorme y apasionante. Y gracias a este libro me he dado cuenta de que, a lo largo de mi vida, he aprendido dos lecciones fundamentales que he puesto en práctica gracias a este libro, casi sin darme cuenta.

Estas dos lecciones os las voy a contar a través de una pequeña historia.

Cuando mi hermano Mario y yo éramos pequeños, mi padre solía leernos cuentos al pie de la cama antes de dormir. Lo hacía impostando las voces de los distintos personajes y haciendo gestos y pausas teatrales para absorber nuestra atención. Nosotros, fascinados desde nuestra estatura de niños, espantábamos el sueño que a aquellas horas ya comenzaba a acometernos, para seguir, absortos, las peripecias de aquellos personajes, que nos parecían tan reales como fascinantes.

De todos los cuentos, de todas las historias que mi padre nos leía,  recuerdo con especial cariño uno que se titulaba Los Habitantes del Llano Lejano, del escritor gaditano Carlos Murciano.

los-habitantes-de-llano-lejano.jpg
Este cuento narra la historia de un grupo de animales, los habitantes del Llano Lejano. Todos tenían nombres deslumbrantes porque iban acompañados de un adjetivo a modo de apodo con el que conformaban una rima consonante: Gorila Lila, Oso Patoso, Gato Barato, Gallo Malayo, Conejo Viejo, Perro Gamberro, y así todos y cada uno de los personajes que desfilaban por el cuento.
Un día, estos habitantes del Llano Lejano se reunieron bajo la sombra de Roble Redoble, cuyo tronco hueco golpeaban hasta hacerlo sonar como un tambor cada vez que necesitaban reunirse para solucionar algún problema o resolver alguna cuestión del interés general, y, entonces, todos acudían a la llamada.
En esta ocasión se trataba averiguar el porqué de que en el Llano Lejano, donde siempre había reinado la alegría, ahora sus habitantes anduviesen tristes y recelosos, ya que ninguno parecía contento de ser lo que era: Oso Patoso quería ser como Gato Barato; en cambio, Gato Barato quería ser como Oso Patoso; y así todos. Para tratar de solucionar el problema decidieron visitar a Hada Callada, que vivía muy lejos, en lo alto de la Montaña Huraña.
Después de muchas y divertidas peripecias, sobre las que no me extenderé, Hada Callada cogió su varita mágica e hizo que cada uno de los Habitantes del Llano Lejano pudiese visualizar, como en una gran pantalla, qué sería de él y cómo viviría si accediese a complacer su deseo de convertirse en otro. Y, uno tras otro, todos fueron viéndose como aquellos a los que envidiaban, pero no les gustó. Fue entonces cuando comprendieron la lección y, arrepentidos de su torpeza, y contentos ya de ser cada uno quien era, emprendieron el camino de vuelta a Llano Lejano.

Cuando era niña y mi padre nos leía, yo no podía alcanzar a descifrar el mensaje que encerraba el cuento. Pero con el tiempo me he dado cuenta de que aquella pequeña historia dejó imperceptiblemente en mí dos mensajes, dos lecciones que siempre he procurado aplicar en mi vida:

Primera, que la unión hace la fuerza. Así como los divertidos personajes de Llano Lejano se reunían en asamblea a la sombra de Roble Redoble para tomar las decisiones que les afectaban, yo siempre he procurado unirme, asociarme con personas fuertes y positivas, como en este proyecto que ahora os presentamos. Todos juntos somos siempre más fuertes. Creo profundamente en el trabajo en equipo como pilar fundamental del éxito en la vida profesional y personal.

Segunda, que debemos confiar en nosotros mismos, apostar por nosotros mismos, creer en nosotros mismos, y sentirnos orgullosos de ello. Todos tenemos defectos y algunas virtudes, se trata de potenciar estas últimas y sacarles todo el partido para alcanzar nuestros objetivos, tal y como con tanto éxito han hecho las heroínas de este libro. Admirar a los demás no es malo, al contrario. Debe ser un referente positivo que nos sirva de estímulo para ser nuestra mejor versión.

Gracias a todos los que ya formáis parte del universo de las heroínas [in]visibles. Bienvenidos.

Charo Moreno y Julia Crespo - [in]visibles